Red móvil para equipos en campo, con SIM y eSIM que eligen la mejor señal disponible en cada sitio. Usted activa, suspende, pone topes y ve el consumo de cada dispositivo desde una sola plataforma, en toda Latinoamérica y con una sola relación comercial.
Operación B2B. Proyectos desde decenas hasta decenas de miles de dispositivos.
Fue diseñado para personas: una línea por empleado, consumo alto, reposición fácil. Un conjunto de equipos en campo funciona al revés, y es ahí donde aparecen los problemas que nadie previó al firmar.
Un medidor va en un sótano, un rastreador cruza tres departamentos, un sensor queda en zona rural. Con una SIM atada a un operador, la cobertura del contrato decide dónde se puede instalar. Con una SIM que elige red, decide la ingeniería.
Un equipo averiado que reintenta conexión toda la noche consume como cien equipos sanos. Sin topes por dispositivo ni alertas, eso se descubre cuando llega la factura, y el margen del proyecto ya se fue.
El instalador está en el sitio y la SIM no está activa. El cliente se retiró hace dos meses y se sigue pagando su línea. Cada cambio es un correo, un ticket y una espera, cuando debería ser un clic de su propio equipo.
Toda la conectividad del proyecto en un solo panel. No hay que pedirle nada a nadie para operar el día a día: activación, suspensión, topes, alertas y consumo por dispositivo se manejan desde su propia cuenta, con registro de quién hizo cada cambio y cuándo.
Pantalla real de la plataforma. Los identificadores y los nombres de cuenta están difuminados por confidencialidad.
El consumo se puede ver agregado por plan, desglosado por cada cuenta de cliente, o dispositivo por dispositivo. Es lo que permite saber qué cliente está dentro de su presupuesto y cuál se salió antes de cerrar el mes, y exportarlo para refacturar sin rehacer el cálculo a mano.
Filtros por mes, tipo de plan y cliente, con descarga del reporte para cruzarlo con la facturación.
El acceso multinivel permite que cada cliente vea solo sus equipos. Los nombres de cuenta están difuminados por confidencialidad.
Es la diferencia de fondo con comprar directo a un operador. Quien le vende una red tiene una sola respuesta para cualquier proyecto. Una SIM multioperador elige entre las redes disponibles en cada punto y, si la que está usando deja de responder, se registra en otra sin que nadie intervenga y sin cambiar la SIM.
Una caída regional de un operador deja de ser un incidente para su operación: los equipos pasan a otra red solos. No hay visita a sitio ni cambio de SIM.
El mismo dispositivo funciona igual si cruza la frontera o si el proyecto crece a otro país. Sin negociar un contrato por mercado ni reemplazar la SIM del equipo ya instalado.
Formato plástico para equipos convencionales y eSIM soldada para dispositivos industriales, con la misma gestión. La elección depende del equipo y del ambiente, no del proveedor.
Los operadores de la región están apagando 2G y 3G por etapas. Los dispositivos que solo soportan esas tecnologías van a dejar de reportar, no todos a la vez y no en todos los países al mismo tiempo. Con el inventario real se puede ver qué parte está expuesta y planear el reemplazo antes de que se caiga, en vez de reaccionar cuando llama el cliente.
Cualquier equipo que reporte por red móvil sirve. Estos son los casos donde el control de consumo y la independencia de operador cambian la economía del proyecto, no solo su comodidad.
Rastreadores y cámaras a bordo que cruzan regiones y fronteras. El costo de conectividad se come el margen del servicio mensual, y es la línea que más se puede optimizar.
Medidores de energía, agua y gas que reportan poco y durante años. Consumo mínimo por equipo, volumen alto y exigencia de que la lectura no se pierda.
Tanques, bombas, plantas y equipo remoto en sitios sin red fija. Instalaciones dispersas donde mandar a alguien a revisar cuesta más que el sensor.
Terminales que no pueden quedarse sin conexión porque cada minuto caído es una venta perdida. Aquí la conmutación automática de red vale más que el precio por megabyte.
Talanqueras, porterías y automatización en conjuntos y edificios corporativos, donde depender del internet del cliente convierte cualquier falla en una discusión.
Paneles de alarma, cámaras y botones de pánico reportando a una central. Es el origen de esta operación y donde más kilómetros tenemos.
Un equipo con dirección pública es un equipo que cualquiera puede encontrar escaneando internet. En proyectos de infraestructura, servicios públicos o pagos, eso deja de ser una preocupación técnica y pasa a ser un requisito del contrato.
El equipo nunca aparece en internet. Lo que no se ve, no se escanea.
En conectividad para dispositivos se usan palabras que significan cosas distintas según quién las diga. Estas son las que importan para decidir, explicadas como se usan en un proyecto real.
La misma red de los teléfonos, usada por equipos en lugar de personas. Es la alternativa cuando no hay internet fijo en el sitio, cuando el equipo se mueve, o cuando no conviene depender de la red del cliente.
Comunicación entre equipos sin nadie en el medio: un medidor que envía su lectura, un rastreador que reporta su posición. Es el nombre que usa la industria de la conectividad; IoT es el término más amplio y moderno para lo mismo.
Una SIM que puede registrarse en varias redes móviles en lugar de una sola. Si la red que está usando falla o no llega, pasa a otra sin que nadie intervenga y sin cambiar la tarjeta del equipo.
Un chip soldado dentro del equipo en vez de una tarjeta extraíble. Aguanta vibración, humedad y temperatura, y no se puede sacar. Es lo que se usa en equipo industrial y en instalaciones donde nadie va a volver.
La puerta por donde el equipo sale a la red. Una APN pública lo saca a internet; una APN privada lo saca a una red cerrada a la que solo llegan sus propios sistemas. Es la primera decisión de seguridad del proyecto.
Un presupuesto de datos asignado a cada equipo, con aviso antes de alcanzarlo y corte si se configura así. Es lo que evita que un solo dispositivo averiado se lleve el margen de todo el mes.
En vez de un plan por equipo, todos los dispositivos consumen de una bolsa común. Los que gastan poco compensan a los que gastan más, y el costo total se vuelve predecible aunque el consumo individual varíe.
El retiro progresivo de las redes antiguas para liberar espectro. Los equipos que solo funcionan con esas tecnologías dejan de reportar cuando el operador apaga la red en su zona, y hay que identificarlos antes de que pase.
Un precio por megabyte sin saber cuántos equipos hay, de qué tipo y cuánto consumen es un número inventado que después hay que corregir. Preferimos partir de los datos.
Cuántos dispositivos, de qué tipo, dónde están y cuánto transmiten hoy. Con eso se ve si el problema es precio, cobertura, control o las tres cosas, y se arma un esquema que corresponda a la operación.
Un lote pequeño en los sitios difíciles, no en los fáciles. Ahí se mide cobertura real, consumo real y tiempo de registro, antes de comprometer todos los equipos.
Migración por etapas, dos sesiones de puesta en marcha con su equipo y las alertas de estado configuradas. A partir de ahí la operación diaria la maneja usted; nosotros quedamos para lo que no es rutina.
Sí, y es el punto que más cambia la operación diaria. Desde la plataforma se activa una SIM cuando se instala el dispositivo, se suspende cuando el cliente se retira o deja de pagar, y se reactiva cuando vuelve. Sin llamar a un operador, sin esperar un ticket y sin pagar por una SIM que está en una caja. También se mueven topes y se bloquea un equipo que se comporta mal, con registro de quién hizo cada cambio.
Sí. La SIM no está atada a una red: elige entre las disponibles en el sitio y, si la que está usando deja de responder, se registra en otra sin intervención y sin cambiar la SIM. Qué redes hay disponibles depende del país y del punto exacto, y eso se revisa en el diseño con la ubicación de los equipos.
En general sí: es una SIM estándar y el equipo la usa como usaría cualquier otra. Lo que conviene revisar antes son las tecnologías que soportan esos dispositivos, porque los más antiguos pueden depender de redes que los operadores están apagando. Esa revisión se hace con el inventario real antes de mover nada.
Con topes por dispositivo y alertas de consumo. Se define un presupuesto por equipo y la plataforma avisa antes de alcanzarlo, con corte automático si así se configura. Un dispositivo que reintenta conexión en bucle se detecta por su patrón mucho antes de que llegue la factura, que es el momento en que normalmente se descubre.
Esa es una de las razones principales para usarlo. Las SIMs operan igual en Colombia, México, Chile, Ecuador y buena parte de la región, con una sola relación comercial y una sola plataforma. No hace falta un contrato por país ni reemplazar la SIM cuando el equipo cruza la frontera.
Sí. Hay API REST y webhooks: altas, bajas, consulta de consumo y eventos de estado se pueden manejar desde su propio sistema sin entrar al panel. Es lo habitual cuando el proyecto crece y la gestión de SIMs tiene que vivir dentro del flujo de trabajo que ya existe.
No hay un mínimo formal, pero conviene ser claro: por debajo de cierto volumen la ventaja frente a un plan de operador es de control, no de precio. Si ese es su caso lo decimos, en lugar de vender un esquema que no se justifica todavía.
Recurrente y con detalle por dispositivo, pensada para que se pueda refacturar a su propio cliente. Para volúmenes grandes el esquema se estructura según el perfil de consumo real, no con un plan genérico. Se define con los datos antes de cotizar.
Cuántos dispositivos hay, de qué tipo y cuánto consumen hoy. Con eso armamos un esquema que tenga sentido para el proyecto. Responde una persona del equipo técnico, no un formulario automático.